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Paradores. ¿Para quién?

La red de Paradores Nacionales ha sido la joya de la corona de la hostelería española durante décadas. Una apuesta de la época franquista que no cayó en el abandono porque era una buena apuesta y una parte de la Marca España. Pero el empeño en hacer desaparecer todo lo público y todo lo que huela a calidad en este país no se va a frenar ante estas minucias.

El cierre de Paradores en el ABC y en el Heraldo de Aragón

Todas las cosas tienen un porqué y en este caso no ha de faltar la explicación a medio, o incluso a corto plazo.  La pregunta de todo esto ya no es ni siquiera “¿Porqué?” , en realidad la pregunta es “¿Para quién?”. O dicho de otra forma. ¿A beneficio de quién se hace esta operación?.

Este movimiento no es en absoluto un recorte al azar, una necesidad imperiosa de ahorrar recursos o una obligación de meter en cintura gastos excesivos o despilfarros. No, nada de eso. Aquí detrás se esconde una maniobra de desmantelamiento al más puro estilo de Díaz Ferrán. Nuestro gobierno desmantela hoy un servicio de calidad para tener  la excusa en pocos meses para hacer una venta – regalo a precio ridículo a uno de sus socios empresariales. Ahora no sabemos quién será el beneficiario, ni merece la pena ponerse a buscar; ya nos lo dirán en poco tiempo y lo revestirán de operación de salvamento. Será un entregado a la causa del rescate de este país el que se “arriesgue” a llevarse por tres cuartos lo que vale millones y lo que tras una razonable inversión se volverá a convertir en la joya de la corona de la hostelería española. Pero esta vez , ya en manos privadas. Y como resultado se habrá “expropiado” a la sociedad española y a los contribuyentes lo que se ha invertido en ellos y todo su valor económico, simbólico y de “Marca España”.

No se trata de una operación ni justa, ni limpia , ni honrada, ni económicamente plausible, por varias razones. Cuando una empresa hotelera se ve en riesgo de pérdidas por efecto de su ocupación, cambia su política de promoción, sus precios, sus campañas, su presencia en el mercado, sus ofertas, etc. Hace unos años los paradores se abrieron de una forma muy amplia  a la organización de Jornadas, Encuentros, Congresos, etc y alojaban a los asistentes por precios más que razonables. Eso permitió que muchos usáramos ocasionalmente sus instalaciones, presumiéramos de ellos y pensáramos en alojarnos en el futuro, porque son una instalación de lujo para muchas cosas. Nada de eso ha hecho este gobierno con una red que le pertenece. No, directamente “cierra” o reduce hasta la inoperancia. ¿Piensan a caso que va a resultar más barato mantener un edificio que se cierra durante medio año?. Que se lo pregunten a los que ya hacen ese tipo de prácticas. O luego se llenan o los beneficios no van a existir, y no se ve que haya, por ningún sitio, una apuesta hacia esa “ocupación plena” que sería la solución. Es mejor aumentar el paro de este país, que no les preocupa en absoluto, y dejar a los trabajadores (directos e indirectos, que siempre hay que pensar en todos) en la calle  y no andar preocupándose por las posibilidades de reflotar los paradores; justo en un momento en que el pueblo español se centra más en el turismo interno que en los viajes al extranjero.

Cuando uno se ve abocado a vender un piso, lo que hace es darle una buena mano de pintura, retirar las lámparas viejas y poner unas sencillas de IKEA, fregar hasta el último rincón, repasar la instalación eléctrica, la fontanería y abrillantar hasta los pomos de las puertas. Cuando entre el posible comprador queremos que se quede deslumbrado con el piso que le queremos vender. Si el gobierno quisiera hacer una operación honrada con los paradores, no los cerraría de esta forma para devaluarlos a la vista de todo el mercado inmobiliario y hotelero. En vez de procurar vender alguno a un valor de mercado sacando todo el beneficio posible y hacer una operación de privatización ventajosa para las arcas públicas, están metiendo la basura propia y ajena en el piso a fin de que luego haya una excusa para vendérselo a un amigo a un precio que no corresponde.

Es evidente que esa operación no es más que un acto más de corrupción que esperan que pase impune como la inmensa mayoría de las que presenciamos cada día. Si algún día hay una prueba fehaciente de ello y se tienen que enfrentar a un juez, siempre podrá existir un fallo en el procedimiento para que se les pueda excarcelar en cuestión de horas como en la Operación Emperador o se podrá aplicar uno o dos indultos para evitar que los amigos paguen sus culpas.

Por supuesto; no es más que un mal sueño, una pesadilla macabra y malintencionada, y en realidad veremos como todo esto es mentira y dentro de unos meses los Paradores despegan de sus horas bajas, los trabajadores vuelven a sus puestos y su valor sube a dónde debe estar y una vez más habrán acertado en las medidas tomadas.

¿O no…?

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