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Nosotros podemos

Posted on 26/06/2012 | 1 comentario en Nosotros podemos

El lunes pasado, día 25 de junio, tuve el privilegio de inaugurar la III Jornada de PDI en Aragón. Las circunstancias recientes me llevaron a saltarme cualquier texto preparado e improvisé unas palabras en torno a una idea que considero fundamental: “Que los maestros tenemos la responsabilidad de ser depositarios de la educación de los ciudadanos de mañana, pero que ya lo son hoy”. El texto que sigue no es una fiel reproducción de lo que expuse allí, ni lo puede ser de la emoción que sentí al exponerlo, pero sí que quiero recoger esas ideas. Más o menos, dije lo siguiente.

¿Quién, cuándo y dónde te dijeron que educar era una tarea fácil?. Porque, si alguien te lo dijo alguna vez, ahora sabes que te estaba engañando.

¿Quién, cuándo y dónde te dijo que ibas a tener los medios que necesitaras para desarrollar tu trabajo?. No te decía la verdad.

¿Quién, cuándo y dónde te dijeron que la educación iba a ser línea prioritaria en las políticas, en las formas de gobierno y en la toma de decisiones?. Porque, seguro que era un político y te mentía para ganar tu confianza; pero luego no lo ha llevado a cabo nunca.

¿Quién, cuándo y dónde te dijeron que te iban a apoyar en los momentos difíciles?. Por ejemplo, hoy mismo, este año y durante esta década. Es mentira, nos van a apoyar o que les preocupe lo más mínimo el fracaso escolar de “la población”; sino que nos van a recortar y nos van a denigrar.

¿Quién, cuándo y dónde te dijo que tu trabajo iba a ser pagado y reconocido?. Puedes tener por seguro que aquel que te lo dijo no lo va a hacer. Serán otros muy distintos quienes lo harán y no esperes que sea ahora.

¿ Y porqué sucede eso ?. Pues porque nosotros no trabajamos con elementos generadores de riquezas inmediatas y palpables que les permitan llenarse los bolsillos.

Nosotros, los docentes trabajamos con personas, somos responsables de su educación, no sólo de enseñarles. Somos una parte fundamental de su construcción como ciudadanos libres, con pensamiento crítico, con capacidad de participación en la sociedad, como elementos activos de la misma y constructores de su futuro y el de todos los que les rodean. Todos y cada uno de nuestros alumnos son ya ciudadanos de un mundo muy distinto al que nosotros vivimos. Y por eso nuestra responsabilidad para con ellos es aún más importante.

Cuando yo empecé a trabajar en la enseñanza privada (en Zaragoza), tenía una clase de 45 alumnos de 2º de E.G.B. Es cierto que no pasaba nada. Pero tampoco pasaba nada cuando en el paleolítico el hombre cazaba con puntas de sílex. La sociedad cambia y sus ciudadanos también y las escuelas no pueden dar la espalda a eso, aunque los políticos lo hagan. No podemos estar mirando a nuestro pasado cuando educamos a los alumnos de hoy. Ni siquiera podemos mirar al presente. Tenemos que mirar a pasado mañana, para intentar discernir qué es lo que les va a tocar vivir a ellos; porque es para esa vida para la que los estamos preparando. Claro que eso exige esfuerzo, adaptación y dedicación a ellos y a sus necesidades, pero si no somos capaces de sentir eso como nuestra propia necesidad es que no somos dignos de la profesión de docentes y es preferible que nos dediquemos a otras cosas.

Nuestros alumnos viven en un mundo conectado, llevan en los bolsillos recursos tecnológicos que les permiten conocer, en tiempo real, lo que pasa al otro lado del planeta y estar comunicados con cualquiera de sus contactos en todo momento. ¿Y nosotros pretendemos encerrarlos entre 4 paredes y hacer que atiendas explicaciones verbales de cosas del siglo XVIII?. ¿Es así como pretendemos que la educación tenga éxito?. La educación de ese tipo puede tener muchas cosas, pero seguro que éxito no será una de ellas.

Tenemos que abrir las aulas, dejar que sean ellos los que se conviertan en los auténticos protagonistas de su aprendizaje y que empiecen a enfrentarse al mundo que les va a tocar vivir, en constante cambio y en constante adaptación.

El reconocimiento y el agradecimiento de nuestro trabajo llegará de ellos, al cabo de los años. Cuando tengan que tomar decisiones en las que verán el reflejo de nuestros esfuerzos y de nuestra dedicación. (Cité el poema de Gabriel Celaya, aunque no lo recordé para recitarlo, pero aquí sí que me permito ponerlo).

Educar
Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca,
hay que medir, pensar, equilibrar,
y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja,
que esa barca, ese niño
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestro propio barco,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

Nosotros los maestros somos además unos de los responsables de que sean ciudadanos con derechos y con obligaciones, capaces de ser responsables de sus actos y de los actos del “grupo” al que puedan pertenecer. Nosotros tenemos que enseñarles a dar la cara “siempre” y responder de sus decisiones. Los podemos hacer personas honestas, íntegras y coherentes. Y eso está en nuestras manos. Nosotros podemos y tenemos que hacerlo. Tenemos que formar ciudadanos responsables de sí mismos y capaces de exigir la responsabilidad de los demás para que no se conviertan en marionetas de nadie.

SÍ PODEMOS y LO TENEMOS QUE HACER.

ES NUESTRA OBLIGACION MORAL.

Comments:1

  1. Víctor Bermejo Responder
    12/06/29

    ¡Qué pena que me haya perdido tu intervención! Me hubiera gustado mucho aplaudirlo hasta con las orejas.
    A pesar de lo que te han hecho me alegro que no te hayas venido abajo y que seas capaz de decir las verdades del barquero, sin acritud.

    Un abrazo muy fuerte 😛 😛 😆

    Víctor

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