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La Ley Wert

Posted on 28/10/2012 | No hay comentarios en La Ley Wert

Cada vez que me pongo a leer algo del texto de la ley o sobre ella me da más miedo este proyecto, este gobierno y este ministro.Los que ya no peinamos ni canas y nos educamos en el franquismo tenemos una visión panorámica de algo parecido a lo que se puede avecinar con este cambio legislativo.

Lo que se pretende con esta ley no es ni muchísimo menos una reducción del fracaso escolar como argumentan para callar bocas y tampoco lo disimulan en el texto. Las finalidades están bien dibujadas y son tan evidentes que no cabe ninguna duda al respecto. Nos encaminan a un Sistema Educativo en el que ya no se piensa invertir en medios, docentes y recursos y muchísimo menos hacerlo con equidad, justicia y transparencia. Tendremos centros dirigidos por señores gestores elegidos por la administración para decidir todo lo que el centro puede o no hacer y lo que sus subordinados deben enseñar y a quién. Se cargan la posibilidad de que exista un liderazgo docente y pedagógico, porque eso no interesa. Lo que importa es la caja y el sometimiento al sistema. Se cargan cualquier posibilidad de que persistan criterios de igualdad, transparencia y méritos en el acceso a los puestos docentes, porque ese director será quien decida qué amigo imparte qué clases. Incluso aunque no tenga la titulación adecuada; porque se le da la potestad de cambiar a los docentes de niveles o materias. ¿Puede haber algo más peligroso en educación, que un director así?.

Pues sí señores, lo hay. Una comunidad educativa inexistente, sin voz ni voto en lo que debería ser la educación de sus hijos y se va a convertir en “enseñanza” de contenidos mínimos para superar una reválida tras otra. ¿Dónde va a quedar la implicación de la comunidad educativa en todo este proceso tan complejo que es la EDUCACIÓN de nuestros jóvenes?. Pues va a desaparecer. Pero no se para ahí la cosa. Porque los docentes quedamos completa descargados de toda fuerza moral y de toda capacidad de ejercer un ascendiente sobre nuestros alumnos. Se nos considera incapaces de adaptar programas y contenidos de forma adecuada al medio, entorno y alumnos a los que impartimos docencia. Se nos considera incapaces de evaluar justamente sus conocimientos, capacidades y actitudes (para qué si con que sepan contestar a unos test les bastará). Se nos somete a la autoridad de una dirección desprovista de todo carácter pedagógico y se nos pone en el punto de mira de la responsabilidad de que el centro alcance un nivel determinado en un ranking “fraudulento”, “engañoso” y “carente de todo sentido de la realidad”.

Los programas se reducen en todo lo que ellos consideran materias menores, pero no se engañe nadie; esto no persigue que los chicos sepan más matemáticas y más lengua. Lo que persigue es la desaparición de todo desarrollo personal, creativo, imaginativo, reflexivo y autónomo. En esta ley se respira un fundamentalismo adoctrinador que nos devuelve a la época de mi niñez. La escuela volverá a ser un sitio en el que crear obreros sumisos, temerosos de la autoridad y de Dios (porque la religión sigue ejerciendo su presencia sempiterna y aplastante) y en la que clasificar a los individuos por clases sociales más estancas que las actuales. Por favor, como se nos ocurrió alguna vez que los ricos tengan que compartir universidad con los hijos de los pobres. ¿No lo dejó claro Serra con sus declaraciones quejándose de que se tuviera que pagar la universidad de las clases humildes?.

Y eso es tan fácil de hacer como empezar la clasificación de los alumnos desde bien chicos para que no haya dudas. Reválida tras reválida separemos el grano de la paja. Saben muy bien que eso es una barbaridad, pero no les importa en absoluto porque no les importa el pueblo y su madurez, su crecimiento y el desarrollo de la nación. Sólo les interesan los beneficios económicos de unos pocos. ¿Qué porqué digo eso?. Pues porque ya desde la primera línea se deja bien claro que el objetivo es crear gente competitiva. No dice competente, no dice buenos ciudadanos, no dice responsables, no dices capaces, no dices honrados, dignos, ni rectos. Sólo les interesa “su” competitividad. Y luego llenan la ley de “privatización” a todas las caras. Incluso se llega al extremos de crear centros “especializados” por “clases sociales”. Vamos que bendicen los guetos de etnias minoritarias al tiempo que les conceden conciertos económicos a los centros que separan a los alumnos por sexos. No vaya a ser que los chicos miren a las chicas. Y encima tiene la desfachatez impresentable de poner en el texto de la ley un párrafo que equipara “clase social desfavorecida” con bajo rendimiento académico” (ya lo han quitado). Si es que se les ve el plumero por todas partes, si no eres rico, no puedes ser inteligente; ni aunque te eduquemos. Para qué vamos a gastar en profes… Si además los coles con clase serán patrocinados por sus bancos y sus multinacionales.

Y con todo eso ya organizado, someten a los alumnos a 4 reválidas con el claro objeto de que sean separados por “rendimiento” y a los 15 años se cree un pelotón de chavales sin más aspiración posible que una formación profesional que llaman básica y que habría que llamar “alienadora” por las expectativas que representa. (Otro día tengo que contar mi experiencia del “Aula Multiusos”). Es absurdo que nadie se crea que a base de exámenes se mejora el rendimiento de los alumnos y se reduce el fracaso. ¿Pero hay alguien que se crea eso?. Ni ellos mismos lo creen, sólo es una forma de manejar a la sociedad. Para que esas “reválidas” sirvieran para algo, deberían ser pruebas de diagnóstico que permitieran la actuación compensadora de las deficiencias encontradas. Y en vez de invertir en evaluadores externos, habría que hacerlo en esas medidas de corrección y mejora del sistema educativo. Y, por cierto, nadie dice lo que van a costar esos evaluadores  y de dónde van a salir; y eso es otro asunto más que turbio. Mientras nos quedamos a la cola de la inversión en educación en Europa y el ministro dice que no se mejora la enseñanza con más docentes, va y hace una ley por la que contratar evaluadores externos. (a mi me huele muy mal).

Pero ete aquí que esos mismos exámenes que van a clasificar a nuestros hijos y nietos, van a servir para clasificar a los colegios. No me he equivocado, no; he puesto “colegios” y no “escuelas”. Las escuelas de los pueblos, que no tienen interés económico alguno, no son objeto de atención en esta ley. Qué pintan esos pobretones que viven de la agricultura, si ni tan siquiera pueden elegir dónde estudiar, esos ya estarán bien catalogados y si es posible que no se muevan de ahí. Lo que interesa es que los coles de prestigio tengan una mejor selección de alumnado. Y para ello hacemos un ranking de puntuaciones y encima les damos más recursos a los que mejor han sabido elegir a sus alumnos para que no suspendan las pruebas.

¿Cuánto tiempo vamos a tardar en ver los casos de corrupción en ese proceso?. Yo creo que muy poco, quizá sea cuestión de pocos meses el que aparezcan, aunque tardemos años en descubrirlos y nunca se les llegue a castigar; porque serán parte de la élite de este país.

Y todo esto se hace de espaldas a la comunidad educativa, a los docentes y a los informes internacionales y los expertos de otros países a los que luego se pone como ejemplo. No ha habido ningún tipo de proceso de debate, análisis “en condiciones” y estudio de la realidad; que respalde todo este despropósito. No se ha atendido a la forma en que han resuelto sus sistema educativos los países con mejores sistemas educativos. Pero es que eso no es lo que interesa, por supuesto.

Al final la cosa es muy simple. No invierto en educación porque eso no hace falta, sólo es cuestión de que los maestros enseñen a superar unos exámenes (no a pensar, eso que no se les ocurra). Los que pasen los exámenes ya les dejaremos seguir estudiando. Si fracasan es cosa de su falta de capacidad y de la falta de profesionalidad de los docentes. Los pasamos a ambos al pelotón de los torpes y ya está. Los centros que saquen mejor nota que seleccionen a los alumnos mejores y de ahí sacamos a los que nos interesa, que como ya hemos preparado el terreno para que sean los coles de élite de los bancos, no habrá gente “extraña”. Todo lo demás, “mano de obra barata” que nos vendrá bien para someterlos, manipularlos y hacerlos esclavos.

Maquiavelo no lo hubiera hecho mejor. Es evidente que este Wert tiene las cosas claras.

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