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Fue Edutopia 2013

Lo mejor de las grandes comida es que las digestiones sean perfectas, decía alguien.

Hace unas pocas horas terminaba el Encuentro EDUTOPIA 2013. El Primer Encuentro EDUTOPIA, porque ahora tengo el convencimiento de que, si nada grande lo impide, habrá un Segundo y más. Ahora toca rematar bien los bordados de éste, y no cerrar nada, sino dejar abiertas muchas puertas y ventanas.

Cartel Encuentro EDUTOPIA

Cartel Encuentro EDUTOPIA

Hace unas horas, con una pinta de Murphis en la mano y terminando con la última reunion derivada del evento, me decíais alguno/a que si iba a llorar de una vez o no. Pues sí, pero en la intimidad. Y por supuesto que de alegría y de orgullo por lo conseguido. Un gran éxito siempre tiene detrás un gran equipo. Sabéis que siempre he procurado que el trabajo lo hagamos un equipo, porque aunque muchas tareas no las delegué y las afronté en solitario, la soledad nunca la he considerado una compañera que ayude a construir nada sólido.

Ayer no sé si pude dejar claro lo que aprecio el trabajo de mis amigos y compañeros en toda esta aventura y en otras anteriores y venideras. Pero lo que sí que me quedó claro, por el aplauso de toda la sala, es que los asistentes sí que supieron valorar ese trabajo. Me váis a perdonar que me atreva a hacer aquí lo que ayer no pude, ni supe hacer allí. Y es darle las gracias a alguno de vosotros muy especialmente.

Desde el principio de esta historia he tenido en Jesús el apoyo de un sereno, sesudo y analítico consultor, que me ha ayudado en todos los planteamientos, decisiones y estrategias. Ángel ha estado al pie del cañón en el soporte técnico de una forma tan efectiva y genial como siempre. El dice que no le he dado mucho mal, pero os aseguro que sí. Ha habido días de 3, 4 ó 5 modificaciones seguidas e incordios mil. Pero él, como un clavo, a lo que le dices. Paul ha sido un apoyo de logística que no me imaginaba, ni de lejos, hace unos meses; me sigue pareciendo mentira que estando “fuera” de este gremio nuestro y pudiendo “medir” sus aportaciones, haya hecho todo lo que ha hecho si mirar límites ni pedir nada para él.  Mi queridísima Rosa ha sido el psiquiatra que ha soportado todos los divanes del camino con las vicisitudes, problemillas, anécdotas y alegrías. Ahora ya no sé que le voy a contar en el café de los jueves en la residencia de la tercera edad. A José Antonio lo he tenido siempre alerta para lo que nos pudiera hacer falta el la institución universitaria. No le he querido dar más faenas, pero siempre ha estado pendiente y dispuesto a hacer lo que le pidiera. Y lo del señor Olalla no tiene nombre. Pero que grande que es este hombre. Cuando vi el cartel (que lo tengo enmarcado a un metro de dónde estoy sentado ahora) pensé que ya no necesitabamos hacer más carteles. Éste puede ser “El cartel”. Pero lo de ayer tarde no podrá ser superado. ¿O sí???? Eres un artista de arriba abajo, y sobre todo una “gran inteligencia emocional”. Me parece que ese resumen del Encuentro va a ser un betseller.

Me váis a dejar que haga un aparte para mi Tere, que no ha dicho “esta boca es mia” en todos estos meses, al revés me ha animado, empujado y dado apoyo. Y ha soportado con cariño todas las horas que he metido delante de cada teclado que ha pasado por mis dedos.

No me olvido del resto del equipo, porque sé que si hubiera descargado más peso en ellos lo hubieran desarrollado y han hecho lo que les he pedido con toda la dedicación que era menester, pero me váis a permitir que destaque a los que esta vez he usado como puntales del proyecto. Muchísimas gracias Javier, Eva, Paco, Manolo, Pilar, Angel A., Adolfo, Mariano, Juan Antonio, Angel A., Antonio, Esperanza.

Al Joaquín Roncal lo tengo que cambiar de mapa, porque ahora ya es uno de mis sitios favoritos en Zaragoza y cuando pase cerca entraré a darle un abrazo a los componentes de ese pedazo que equipo de personas atentas y amables.

Ahora empieza un nuevo ciclo. Hay que dejar muy bien cerrado este Encuentro con la documentación pertinente, el trabajo de publicación, que tendrá su faena, y los remates de contenidos recogidos para web y recordatorias a todos de las posibles secuelas, pero eso va a ser trabajo con alegría porque la cosecha ya está hecha.

Y las primeras notas de esta mañana ya han sido para la planificación del Encuentro de 2014. Creo sinceramente que todos los aplausos de ayer tarde se deben de repartir a partes iguales entre las experiencias que se presentaron en le Centro Joaquín Roncal.

Es más que evidente que la ESCUELA (lease como centro de enseñanza en general) está vida, crece, evoluciona, se mueve al son que marcan los tiempos y para nada es esa institución que tanto nos quieren hacer creer. No estamos en una escuela inerte, cogelada en los tiempos y falta de contacto con la realidad. (Aunque nos quieran hacer volver a ella). Tenemos la obligación moral de hacer presente la realidad de nuestras aulas y difundir que LA ESCUELA es eso que nosotros presentamos y que ésta debe ser la que se conozcap ara que siga evolucionando. Porque no hemos llegado a la meta; nuestra meta es una Utopía que nunca alcanzaremos, precisamente por ser una utopía. Pero por el mismo motivo que nuestros alumnos progresas adecuadamente pero nunca llegan. Siempre hay más conocimientos, experiencias y aprendizajes que vivir.

Habrá que seguir dando repasos a esos documentos porque hay ejemplos magníficos de todo lo que tiene que ser la escuela, como muy bien describía José Ramón en la clausura, desde el trabajo meticuloso de la investigación científica, con una seriedad digna de la universidad; a juegos en los que están usando las mismas herramientas que sus padres en el trabajo. Lo dicho, hay que leer las que no se pudieran disfrutar presencialmente.

Un abrazo muy grande a todos y seguimos adelante. Siempre adelante y con el horizonte bien claro: Una escuela pública de todos y para todos, progresista, experimental, viva, integrada, comunicada, emocional y muy, muy humana. Y en mi opinión, laica.

 

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