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Cuestión de rasero

Si la constitución, los derechos humanos y la lógica dice que todos somos iguales, ¿cómo es posible que midamos las cosas con raseros tan distintos?.

Es más que evidente que los poderosos y muyy especialmente los políticos son medidos con unos raseros distintos y parece que nos lo tengamos que tragar sin más, por aquella vieja norma de que “siempre ha sido así”.Hace un par de días compartía en Facebook este enlace, en el que podíamos ver como dos diputados del PP se entreten­an jugando con sus maquinitas, que seguro que hemos pagado con nuestros impuestos, mientras se privatizaban los servicios de sanidad madrileños. Si yo en clase me dedicara a jugar al parchis on line mientras mis alumnos hacían alguna tarea, ¿no se entendería como un abandono de mis obligaciones profesionales?. ¿No sería penalizado por ello?. ¿Con qué cara les iba a pedir a ellos y a sus padres que pusieran interés en su estudio?.í

Ya no me refiero al hecho de que su asistencia real al trabajo brilla por una clamorosa ausencia. ¿Cuándos diputados vemos en el hemiciclo cuando no hay una sesión de las “estrella”?. Si es que lo peor no es que jueguen cuando van, lo pero es que habitualmente  ni siquiera van. Vamos, como cualquiera de nosotros a nuestros trabajos. Más aún ahora que si faltamos por enfermedad se permiten la libertad (pensando en le bien común) de retirarnos el 50% o el 75% del sueldo porque tenemos la desfachatez de enfermar.  Ellos no enferman, porque si alguna que otra semana lo hacen, nadie se entera, total; no van a trabajar tampoco.

Y es que, mira por dónde nuestros políticos tienen patente de corso para hacer lo que les venga en gana. Porque  esto de lo que se hace durante el trabajo es una minucia cuando uno piensa en las responsabilidades que no asumen por ninguno de sus actos; y encima aprovechndoseá del puesto que ocupan. Pongamos por caso algunos ejemplos. En los múltiples casos de corrupción que se dan en este país llamado España (vease el corruptódromo), se puede observar cómo personajes que se han llevado nuestro dinero a espuertas vuelven a presentarse a los cargos políticos y “aquí no ha pasado nada”. O mejor dicho y peor para todos “aquí sigue pasando lo mismo”. Si a cualquiera de los que puedan llegar a leer esto nos pillaran con las manos en el bolsillo colectivo, o el ajeno (sin más), ¿a alguien le cabe la más mínima duda de que lo íbamos a pagar?.

¿Se imagina alguien a un trabajador que cuando se lleva el dinero de la caja del jefe, lo ascendieran?. Porque eso mismo es lo que da la impresión que sucede en el gremio político español. Cuando más ladrón y más estafador y corrupto es uno más asciende. No nos extrañe nada que cuando se establecen las guerras por el poder en los partidos veamos caras como las que vemos, ligadas a pelotazos urbanísticos, a corruptelas de privatizaciones con intereses partidistas y privados, sobre todo privados, y a estafas directamente.

programa del PP articulo falso

Pero es que además está el nivel de los que deciden por todos y para ellos, para ser claros y directos. Resulta que en este país si te venden un producto que se ha anunciado en un folleto, pongamos por caso un viaje de vacaciones; el contenido del folleto tiene carácter contractual. Es decir, que si el folleto decía que ibas a ir en avión a un destino y con hoteles de tres estrellas, no te pueden llevar en barco a otro destino con hoteles de 1 estrella. Pues bien señores; resulta que en nuestro bendito país los únicos que tiene carta libre para hacer lo que les venga en gana en cuestión de compromisos son los políticos. Se pasan meses, muchos meses, haciendo campañas electorales y vendiendo lo que ellos harían y harán cuando lleguen al poder. Escriben  y publican programas electorales floridos y llenos de publicidad y promesas. Cuando obtiene los votos que les interesaba obtener, hacen borrón de todo lo dicho. “donde dije digo, digo Diego” y no existe compromiso alguno para cumplir lo prometido, lo comprometido y hasta lo firmado, filmado y cacareado. Y aquí no pasa nada, porque nuestra democracia es tan imperfecta que no se nos permite expresarnos como votantes hasta 4 años después. Tiempo en que los da tiempo de manipular los medios de comunicación, hacer campañas de desprestigio de todo el que les diga lo que merecen oír y montar su nuevo circo mediático para volver a envolver la realidad en los espejismos de una nueva campaña electoral en la que los ciudadanos de buena fe vuelvan a creer que los políticos piensan en el bien de todos.

Con esta “clase política”, implicada en todo tipo de corruptelas, es impensable que se promulgue una ley que realmente establezca la transparencia en todas su actuaciones y que les obligue a responder de ellas.

Y, ¿por qué no?, también en una ley que les obligue a responder de su programa electoral. Si un político incumple de forma flagrante su programa se tendría que ver obligado a dejar el puesto y a no poderse presentar a ocupar un cargo electo en un periodo mínimo de dos legislaturas consecutivas. Para que le diera tiempo a aprender lo que se puede y no se puede hacer. ¿ Qué menos si a cualquiera por dos gallinas lo meten en la carcel esos años?. Está clero que es una metáfora, pero es que encima, y no lo cito más que porque me viene ahora al pensamiento, luego entre ellos se reparten el privilegio de los indultos (La lista es como para hacer una tesis doctoral). Así que si por mala suerte le ha tocado a un colega pagar lo que ha hecho, que no se preocupe que ya irán los compañeros con un indulto en cuento sea preciso. Y es que en eso de tapar las vergüenzas nos las pintamos solitos.

 

 

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